jueves, 7 de noviembre de 2013

Ventajas de tener una mascota:


El vínculo entre mascotas y dueños está sustentado en sentimientos puros y en una experiencia sensorial única de afecto, complicidad y lealtad. Es una relación que está libre de poderes de competencia, no hay críticas ni juicios, lo que favorece las expresiones auténticas de las emociones. Promueve el compartir entre los integrantes de la familia y la colaboración ante necesidades de la mascota.
Tener una mascota en casa es fuente de salud y bienestar. Acariciar a un perro o a un gato, además de resultar un estímulo sensorial, reduce la presión arterial y disminuye la frecuencia respiratoria lo que favorece la relajación.

En los niños
*Es el primer paso de responsabilidad en la vida de otro.
*Las mascotas son compañeros de juego y diversión.
*Cultiva valores como la amistad, el respeto, el amor y la compasión hacia los seres vivos.
*Ayuda al desarrollo psíquico y sensorial.
*Se sienten competentes y útiles al cooperar en la rutina de su cuidado diario
*Se enfrentan al ciclo de la vida (nacimiento, desarrollo, reproducción y muerte

En los adultos
*Reduce la ansiedad, el estrés, mejora el humor y favorece la armonía
*Estimula a asumir actitudes positivas y se siente útil
*Las mascotas son fieles compañeros, aliados y confidentes
*Refuerza la confianza en sí mismo y en los demás, se experimenta mayor seguridad
*Es un excelente estímulo para el ejercicio y el movimiento (durante el juego, el baño o el paseo), lo que favorece la coordinación, la movilidad y la fuerza muscular
*Siente alivio en momentos de vacío, melancolía o soledad, se conecta con los deseos de vivir.

jueves, 17 de octubre de 2013

San Francisco, California: Tener un perro puede ayudar a evitar que un bebé desarrolle asma

California: Tener un perro puede ayudar a evitar que un bebé desarrolle asma

Dinner from Birdbox Studio

Atlanta: Se confirma que los perros también tienen sentimientos como los humanos

10 de octubre de 2013


Atlanta, Georgia - Para concluir esto, Gregory Berns, profesor de neuroeconomía de la Emory University en Atlanta (Georgia, EEUU), junto a otros especialistas, analizó imágenes de resonancia magnética del cerebro de varios perros, incluyendo el suyo, y descubrió que los canes utilizan la misma parte del cerebro para sentir que los humanos.

Su análisis lo realizó con su mascota, Collie, con la ayuda de su amigo Mark Spivak, un entrenador de perros. Después de meses de pruebas con el escáner MRI, analizaron los mapas de la actividad cerebral y se determinó qué partes de su cerebro distinguieron los olores de conocidos y desconocidos entre perros y seres humanos.

Las reacciones de los animales fueron analizadas mientras que estos eran expuestos a sensaciones relacionadas con sus dueños, con otros perros cercanos y con cosas que no conocían.

En las imágenes neurológicas se encontró que el núcleo caudado, una importante zona del cerebro altamente relacionada con la memoria emocional, rica en receptores de dopamina, se activa al contacto con olores e imágenes conocidas, tal y como en los seres humanos.

Los resultados de la investigación precedida por el también autor del libro "Cómo nos aman los perros: un neurólogo y su perro adoptado descifran el cerebro canino", fueron revelados parcialmente.

Entre ellos se encuentran los datos que confirman que los perros, y probablemente los demás animales, también tienen sentimientos.

La intencion de Berns es contribuir a que los humanos empiecen a reconocer a los animales como semejantes en muchos aspectos y, por tanto, respeten su integridad y valoren su vida como él mismo afirma.

martes, 3 de septiembre de 2013

La Crianza Canina es un Arte

A lo largo de los varios años que llevo dedicada en cuerpo y alma a la crianza de mis Bullmastiffs, he tenido ocasión de tratar con muchos otros criadores de prestigio, de larga trayectoria y gran reputación que viene avalada por programas de cría de mucho éxito y por los triunfos conseguidos dentro y fuera de las fronteras propias con sus ejemplares; pero también, desgraciadamente, he tenido y tengo que vérmelas continuamente con demasiadas personas que por el mero hecho de aparear un macho y una hembra y esperar a ver el resultado final, se creen que ya lo tienen todo hecho.
Esos son los que yo he dado en denominar “pseudo-criadores”, malos aficionados que, con mejores o peores intenciones, desvirtúan la crianza canina y la convierten en un burdo negocio, del que esperan sacar buen provecho.
Individuos que no son capaces de investigar y mucho menos interpretar un Pedigrí, que no saben absolutamente nada de Genética ni de Salud Canina y por supuesto tampoco de Etología (conceptos todos ellos a los que no dan ningún valor y que creen estar de más, porque para ellos todo se resume en cruzar a un ejemplar con otro y ver nacer muchas crías que vender por Navidad) y que apenas sí conocen el estándar de la raza con la que han decidido “producir” cachorros, casi siempre con un único y desgraciado propósito: el afán de conseguir incrementar sus ingresos mensuales… y que, con sus prácticas incoherentes, interesadas y absurdas, acaban ¡tantas veces! por destrozar el trabajo de aquellos otros que lo han dado todo por lograr mejorar el pool genético de tal o cual raza.
Cuando me topo con estos “pseudo-criadores”, aparte de irritarme y desesperarme para mis adentros (y, a veces, incapaz de moderarme ni de controlarme, decirles con vehemencia lo que pienso de ellos, de su estupidez y de su ¿¡trabajo!?), me invade un sentimiento de enorme amargura, por cuanto casi siempre acabo por constatar, a través del ejemplar que pasean por cualquier exposición canina, que ese perro es un ejemplar burdo, del montón, basto, vulgar (cuando no rematadamente atípico y francamente horrendo) que poco tiene que ver con esos otros nacidos de una selección depurada y hecha con criterio y con conocimiento de causa. Un auténtico fraude, casi se podría decir, aunque en ocasiones, como en el cuento del burro, pueda sonar la flauta por casualidad y haber, entre todos los sujetos de una camada dispar e irregular, uno que llame algo la atención. Uno de cien, de doscientos, de trescientos, de mil cachorros nacidos bajo uno de esos afijos que crían perros con el mismo interés con el que podrían dedicarse al cultivo de las malas hierbas, cuando aquello a lo que debe aspirar cualquier persona que se quiera preciar de criar buenos ejemplares, es de que en cada una de sus camadas todos los ejemplares sean verdaderamente típicos de la raza.
Claro que no es menos cierto que dentro del colectivo de”pseudo-criadores”, amén de aquellos que lo hacen por puro interés económico y sin ningún deseo de seleccionar tal o cual raza con miras a mejorar lo que ya presente de bueno y a evitar los rasgos que pudieran resultar indeseables, hay esos otros que porque tienen una perrita en su casa, deciden de buenas a primeras, que ha llegado el momento de buscar un machito por el vecindario con el que aparearla, para que sus hijos aprendan algo sobre la vida cuando vean nacer los cachorros y luego tengan que ocuparse (casi siempre sin las elementales nociones de cómo hacerlo bien) de ellos a lo largo de unas pocas semanas (casi siempre demasiado pocas, porque cansados ya del trabajo, de los gastos y de las complicaciones que casi siempre supone sacar adelante una camada de cachorros, se deshacen de ellos cuando apenas están recién destetados o con treinta o cuarenta días a lo sumo) antes de malvenderlos o regalarlos a un pariente o a un conocido de la oficina o del taller…
Unos y otros más que contribuir al bienestar de una raza concreta, lo único que consiguen en lanzar a este mundo un buen número de cachorros que son fruto de cruces tan indiscriminados, tan exógenos y tan “casuales” como pudieran serlo los cachorros nacidos de cualquier perro de la calle que se aparee con cualquier perra, también de la calle. Sin más mérito. Sin mayor trascendencia.
Frente a estos “pseudo-criadores” que tanto daño pueden llegar a hacer a una raza canina, que demasiadas veces se suman al pelotón de los que quieren criar a toda costa perros de gran demanda en el mercado para hacer su agosto particular en determinadas épocas del año, que es cuando más salida tienen esos cachorritos, hay un selecto (y demasiado escaso, me temo) grupo de personas que se han pasado años seleccionando líneas de sangre, depurándolas, estudiándolas, entendiéndolas, con el único objetivo de continuar mejorando la raza de sus amores. Estos Criadores, con mayúsculas, son lo que no escatiman esfuerzos por conseguir sementales de auténtica calidad (y ojo, hay que distinguir calidad de fama, pues son dos cosas que no siempre van unidas) para aparearlos con hembras igualmente especiales, para que unos y otros aporten a la camada resultante el mayor número posible de virtudes y el más pequeño de faltas.
Son estos los que convierten, de verdad, la Crianza de Perros de Raza en un auténtico Arte, también con mayúsculas. Los que a base de gran esfuerzo personal, de mucha dedicación, de horas y horas, días, meses y años de estudio concienzudo de aquello por lo que abogan y pelean, hacen de la Crianza de Perros de Raza una verdadera artesanía, si por artesanía entendemos el arte u obra de unos artesanos que son capaces de imprimir un sello personal, un distintivo, un marchamo, a cada uno de los perros que llevan su afijo.

Y es que, realmente, merece la pena hacerlo bien. Con responsabilidad, con honestidad y con Arte. Porque nada hay más hermoso que contemplar, recién nacidos y todavía mojaditos, a un buen montón de cachorros que son el fruto de una planificación, de un proyecto, de un empeño personal, de una ilusión y hasta de una pasión, y respirar hondo con la satisfacción de saber que serán sujetos de los que puedas sentirte verdaderamente orgulloso, por cuanto son el resultado de un cruce y luego de una crianza hechos a conciencia.

Escrita por Christina de Lima-Netto reconocida criadora de Bullmastiffs

martes, 27 de agosto de 2013

Vacunas para perros, lo que hay que saber


La vacunación de nuestras mascotas resulta fundamental para resguardar las óptimas condiciones de salud de éstas. Existen varias patologías que se presentan con una alta frecuencia en clínica y que pueden ser evitadas gracias a las vacunas.
Las vacunas para perros que habitualmente se inoculan son la Séxtuple/Óctuple (o fracciones de ellas) y la Antirrábica.
Vacunas perros
Foto: El Mercurio
Las vacunas son fundamentales para cuidar la salud de nuestras mascotas.
Al nacer un cachorro de una madre vacunada hace menos de un año, recibe a través del calostro anticuerpos suficientes como para combatir una enfermedad determinada. Así, si un agente infeccioso, supongamos Parvovirus, se presenta ante un cachorro de 4-5 semanas de vida, habiendo tomado éste calostro de una madre debidamente vacunada y no siendo un contacto demasiado grande, debiese resistir bastante bien un cuadro subagudo o sin manifestación alguna.
Si, por el contrario, sin presencia de enfermedad, decidimos aplicar vacunas para perros a un cachorro pequeño, con las mismas 4-5 semanas de vida, no haremos más que consumir los anticuerpos maternos, generando escasa o nula protección (no generará sus propios anticuerpos).
Por ello, no hay que confiar en personas inescrupulosas que venden o regalan cachorros de un mes de vida argumentando que tienen ya la primera vacuna. Eso no puede ser cierto y, si lo es, o tienen más de la edad que dicen o aplicaron erradamente una dosis de vacuna, generando un real riesgo en el cachorrito.
A continuación, lo que hay que saber sobre las vacunas para perros:
Vacuna Séxtuple:
La vacuna séxtuple recibe tal nombre debido a que protege contra 6 agentes infecciosos:Distémper, Parvovirus, Parainfluenza, Adenovirus II, Hepatitis Infecciosa (Adeno I) y Leptospira (2 cepas). La vacuna óctuple contiene lo mismo, pero adiciona Coronavirus y considera las dos cepas de Leptospira, por lo cual suma 8. Esa es la única diferencia entre ambas.
Esta vacuna comienza a aplicarse, habitualmente, entre las 7 u 8 semanas de vida del cachorro. Al ser la Coronavirosis una enfermedad seria y relativamente mortal en cachorros menores a las 5-6 semanas de vida y generando sólo una leve diarrea en animales más grandes, personalmente, no considero gran diferencia entre aplicar una u otra vacuna en forma regular.
Existen también fracciones de estas vacunas que mezclan dos o tres agentes, por ejemplo, Parvo-Corona; Parvo-Distémper; Parvo-Corona-Distémper… Pero como se tienden a aplicar a muy temprana edad, dada la interferencia explicada anteriormente, yo prefiero comenzar directamente con la vacuna séxtuple entre los 45 y 60 días de vida, dependiendo de la historia del cachorro y de su madre.
Luego de la dosis inicial, aplico dos reforzamientos de la misma vacuna, a fin de lograr una curva protectiva de un año de duración para la mayoría de las enfermedades incorporadas, siendo excepción la Leptospirosis, que protege aproximadamente durante 6 meses. Estas dosis se inoculan cada 21 días (3 semanas). De esta forma, un cachorro de 3 meses y medio debiese tener ya las tres dosis de su vacuna Séxtuple.
Vacunas Perros
Foto: El Mercurio
Las vacunas para perros que habitualmente se inoculan son la Séxtuple/Óctuple y la Antirrábica.
Anualmente, es necesario repetir una dosis. Esto, por toda la vida respecto de la aplicación de vacunas para perros.
Vacuna Antirrábica:
La vacuna antirrábica protege contra la mortal enfermedad llamada Rabia.
Al ser ésta una enfermedad que afecta a todos los mamíferos, constituye unazoonosis, vale decir, se puede transmitir entre diferentes especies animales, incluido el ser humano. Por ello, es obligación (por Ley) mantener a las mascotas vacunadastodos los años.
Esta vacuna se comienza a inocular desde los 5-6 meses de vida, aunque es factible aplicarla antes, pero no es estrictamente necesario. Y luego se mantiene una vez al año.
Ambas vacunas para perros se pueden programar para ser inoculadas juntas, anualmente.
Madres: Recomiendo que si tienen una perrita preñada la vacunen un poco antes de la fecha probable de parto, a fin de que le aporte anticuerpos a sus cachorros y que estos, a su vez, no corran riesgos durante la gestación. Sin embargo, es importante que la vacuna sea a virus inactivado, ya que, de no ser así, es mejor no vacunar.
  • Dr. Gilberto Godoy

lunes, 26 de agosto de 2013

Socialización tardía o inadecuada.


Los perros pasan por cuatro fases que transcurren desde su nacimiento hasta los cuatro meses. Se les denomina periodos sensibles o fases críticas. Durante estos periodos, especialmente desde la séptima semana de vida hasta los 112 días, los cachorros deben ser expuestos al mayor número posible de estímulos de todo tipo (objetos, ruidos, personas, etc.) para que se habitúen a ellos. Si esto no se hace o se realiza de forma defectuosa, el perro crecerá como un animal tímido que reaccionará con conductas de evitación y/o escape ante los estímulos que resultan desconocidos para él a pesar de que sean inocuos, como por ejemplo a los petardos, bicicletas, otros animales, personas ajenas a su entorno...